Antigua Roma
renacimiento
El término Renacimiento alude a una etapa de la historia que, comenzada en el siglo XV italiano y extendida al XVI en el resto de Europa, pretende resucitar la Antigüedad grecolatina, tanto en su cultura como en sus valores cívicos, por considerar que en ella el hombre alcanzó sus mejores logros en todos los sentidos. Todo ello fue aniquilado por los invasores bárbaros, que, con su desprecio a lo clásico y con su incultura, dieron paso a un largo período de oscuridad, la Edad Media.
El renacimiento comienza a fundarse en Florencia, Italia, donde el recuerdo de la cultura romana estaba todavía presente. Italia, a diferencia del resto de Europa se encuentra dividida en pequeñas ciudades-Estados, nada que ver con su dominación por el mundo hacía muchos años. No obstante, deseaba recuperar su gloria y las raíces clásicas que el resto de Europa había reemplazado por raíces medievales.
Esta época constituyó un cambio profundo en la vida de los europeos entre los siglos XV y XVI. La noción del hombre cambió. Se pasó de una perspectiva teocéntrica a antropocéntrica. El hombre renacentista era curioso, quería acceder a la verdad poniendo la fé en la razón, apoyándose en la ciencia. Así, la ciencia también continúo su evolución, estancado en la época medieval. Su desarrollo exponencial se debió en gran medida al afán a buscar una explicación racional de los sucesos del mundo. Aparecen figuras como Nicolás Copérnico (1473-1543), el máximo representante de la ciencia moderna y de la astrología renacentista. Copérnico descubrió que la Tierra y los demás planetas giraban alrededor del Sol: se desarrolló la teoría heliocentrista.
Aunque el renacimiento consiste en un renacimiento de las ideas de la Antigüedad, esta época resalta aún más el individualismo, y el ideal es que el hombre se envuelva en todos los campos de la vida, el arte y la ciencia. Su soporte filosófico es el Humanismo, que, con su visión racionalista y antropocéntrica del mundo, coloca al hombre en el centro de todo, con lo que ensalza la naturaleza frente a lo sobrenatural.
Al surgir el humanismo, también aparece el antihumanismo, un poder eclesiástico y estatal autoritario. Aumenta la caza y quema de brujas, las supersticiones, magia y herejía. En contraposición a esto, la evolución técnica que tuvo el Renacimiento se debió al nuevo método científico, que constituía en investigar la naturaleza con los propios sentidos, con la experiencia y el experimento.

Mímesis: término griego usado en el arte para hablar de imitación de la realidad.
Las bases del Renacimiento son entonces (1) la renovación cultural, (2) el antropocentrismo y (3) la naturaleza como modelo. Con este panorama, se logra entonces en el siglo XVI un retorno a lo clásico, pero sólo durante los primeros 20 años. Posterior a este retorno se empieza a desarrollar con Da Vinci (Florencia, 1452-Amboise, Francia, 1519) Rafael (Urbino, Italia, 1483-Roma, Italia, 1520) y Miguel Ángel (Caprese, 1475- Roma, 1564) el manierismo, un intento por irrumpir lo clásico.
Debido a la represión sufrida mil años antes, los humanistas del Renacimiento tenían una tendencia a ser desmesurados. Florecieron diferentes campos: arte, arquitectura, literatura, música, filosofía y ciencia. Por ejemplo, en la Edad Media, Roma pasó de tener más de un millón de habitantes a 14.000. Así, reconstruir Roma fue un ideal político y cultural, fundamentando la construcción de la Basílica de San Pedro. El sistema de esta época era centralista: grandes ejércitos, poderosas burguesías y una élite económica que usaba la acumulación de arte como propaganda del estado. Los nobles y burgueses competían sobre quién poseía las mejores expresiones artísticas.
Con el florecimiento económico, las obras ya no las monopoliza la iglesia, por lo que el mercado artístico se basará en la contratación permanente y en el encargo de obras según compromisos escritos. Por primera vez en Italia durante el siglo XV las artes visuales obtienen el rango de artes liberales, dado que ya los artistas reciben una profunda preparación teórica y se aleja de los gremios, por lo que adquiere independencia para firmar sus obras. La obra de arte se convierte entonces en el producto de su mente, cuyo principal objetivo es imitar una realidad que, al mismo tiempo, debe ser corregida para alcanzar el máximo grado de belleza. Lo logra a través de formas perfectas e ideales, que se traducen en composiciones cerradas basadas, por un lado, en la independencia de las partes para definir nítidamente la geometría y, por otro, en un espacio según la simetría y las proporciones humanas.
Además, debido a que ya no se consideraba que la vida en la tierra era una preparación para el Cielo, se percibía la naturaleza como algo positivo y se busca que el arte sea una extensión de la misma. Se subraya el panteísmo, la creencia de que dios está en todas partes y es infinito. Para el nuevo hombre renacentista dos son los caminos del conocimiento: las experiencias humanas y los clásicos grecorromanos. El resultado es una síntesis entre el pensamiento platónico (pagano) y el cristiano, pues, si Dios es el creador de todo, la perfección divina está presente en la naturaleza.