Rembrandt Harmenszoon van Rijn
- Pianista Frustrada

- 9 jun 2021
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Actualizado: 9 jun 2021
Rembrandt Harmenszoon van Rijn (Leiden, 1606 - Amsterdam 1669) es el más excelso de los pintores barrocos holandeses, y aunque tuvo un éxito profesional temprano, sus últimos años estuvieron marcados por la desgracia personal y la ruina económica.
A los 19 años ya tenía su propio taller y se constituyó como una figura central de la edad de oro holandesa. Estudió la pintura italiana y el claroscuro, sin embargo, esta técnica en Rembrandt es más suave, y la luz se vuelve parte de los personajes.
Su obras son sueltas, alejadas del dibujo rígido, lo que le permite una representación más realista. Su reconocimiento como retratista se debía a esto y a su capacidad para transmitir emociones y captar el espíritu de sus personajes, históricos o ficticios. A pesar de su realismo, sus obras no son representaciones exactas sino más fluidas y llenas de vida.
A pesar de que en el barroco predominaban las escenas católicas e históricas, en los Países Bajos el protestantismo permitía representaciones de lo cotidiano, un mercado dominado por la burguesía. No obstante, también pintó obras religiosas.

Rembrandt se caracterizó por sus retratos. A los 26 años pintó La Lección de Anatomía (1632), su primer retrato en grupo cargado de iluminación teatral. A pesar de que en la época era común que los artistas recibieran encargos para representar los rostros de los gremios en los Países Bajos, Rembrandt redefinió esta costumbre. En lugar de retratar a las personas estáticas, escenificaba las tareas profesionales.
En este caso, el Dr. Nicolaes Tulp enseña a su público los tendones de un hombre de 41 años. Esta escena realmente era un espectáculo, dado que el doctor sólo permitía una disección pública al año. No sólo asombra el realismo de los rostros sino también la fidelidad anatómica de esta obra.

Otro de los magníficos retratos de Rembrandt es La Ronda de la Noche (1642), originalmente conocida como "La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh", pero el nombre no era fácil de recordar. Curiosamente, el nuevo nombre tampoco fue fiel a la obra, en tanto realmente la escena sucede de día, pero antes de ser restaurada se veía más oscura de lo que es.
El cuadro tiene un tamaño imponente, al igual que su teatralidad, y es que además de representar cómo los militares cuidaban la ciudad, también relata la protección que la compañía le brindó a la reina madre francesa en su visita a Ámsterdam. Es una obra caótica, con ejes apuntando a diferentes direcciones, dinámica y llena de tensión (recordemos las marcadas dualidades irreconciliables en esta época).
A pesar de que los miembros de la compañía le pagaron al artista para ser retratados, a Rembrandt no le interesó respetar jerarquías, sino construir una composición realista e interesante.

Siendo retratista, Rembrandt realizó algunos bodegones, como el Buey desollado (1655). A pesar de ser naturaleza muerta, se evidencia una gran personalidad y un guiño a las pinturas de género, por la figura femenina al fondo.
En esta escena logra retratar una crudeza no antes vista a través de pinceladas gruesas y violentas anticipando el expresionismo.
Esta fue una de las última sobras que realizó antes de su decaída personal y económica, dada su vida marcada por la muerte de sus seres queridos y conflictos legales.



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